-Por un lado la población de los pueblos y aldeas va cerrando poco a poco sus casas, y bajan a la villa en busca de todo aquello que en la aldea no tienen, regresando a ella en corto perído de tiempo, siendo su estancia limitada a fines de semana o unos días por el verano. Las tierras, que antes eran como jardines, trabajadas y cuidadas para que dieran su fruto ahora están yermas y plagadas de cenizas y malas hierbas. Los campos que antaño segados y con vacas pastando tranquilamente; ahora apenas se distinguen las lines cubiertas de espinos y escobas.
- Por otro lado, la villa pierde juventud,si hace años sus parques y calles estaban repletos de niños y jóvenes, éstos, a medida que fueron creciendo, también fueron desapareciendo por diferentes motivos como la movilidad de sus padres, pero sobretodo, estudiantes que se van y reconocen que Cangas no tiene alicientes para volver,salvo la familia y el Carmen.
Cangas se convierte en una villa de ancianos, de personas que en su día marcharon en busca de una mejor vida y ahora en su última etapa vuelven a sus raíces para vivir sus últimos años tranquilos y alejados del agobio, el ruido y las prisas que imbaden las cuidades. Con ganas de ayudar y sin energía para empujar esta bola que rueda cada vez más deprisa y que sino se para convertirá a esta villa en una Residencia Gerártica.
Raquel González Corral

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